UNA BANDERA, UN PUEBLO… ¿Y EL LIDER? de Loquillo

julio 14, 2013

 

Dicen que fueron 90.000 personas, armadas de banderas independentistas, las que llenaron el Nou Camp el sábado pasado. 90.000 son muchas caras y muchos ojos, no creo que fueran al campo obligadas por ningún partido ni institución, fueron desde sus casas y pagando su entrada, o sea que fueron libremente. No sabemos si la bandera estaba incluida en el precio de la entrada. 90.000 almas son muchas almas, lo son también en un partido de fútbol o en un concierto de Coldplay. Si van armadas de banderas es otra cosa claro, pero las cifras son las cifras. Quien se pica, ajos come.

Digo esto porque los que fueron al Nou Camp son libres de hacerlo, lo que a mí me pica no es que fueran, sino por qué, para qué y quiénes fueron los que organizaron la fiesta de la libertad catalana, en medio de un debate sobre la independencia, que a estas alturas de la intoxicación política le aporta un cierto olor a podrido patriótico y que recuerda otros fastos con banderas, a los que también se acudía con libertad.

Las teorías de marketing político son antiguas, pero se revisan mucho, se actualizan, se hacen comparativas: a unos les recordará a los cachorros de la kale borroka y a otros, a las películas de Leni Riefenstahl.

Yo me pregunto con falsa inocencia dónde quedan los artistas, que los hubo de todos los colores, que participan en estos acontecimientos que van más allá de la nostalgia musical de un pueblo y que actuaron por amor al arte. Las entradas que costaban entre los 10 y los 150 euros, ¿cubríanúnicamente los gastos de infraestructura y alquiler del Nou Camp?

Meses antes del concierto, fui invitado a participar, pero en mi agenda ya estaba cerrada esa fecha. Sin embargo, mis preguntas fueron: si lo organiza la siniestra Omniún Cultural, si se venden 90.000 entradas, si los músicos no cobramos nada y emiten el concierto en una tv pública que pagan los ciudadanos de Catalunya, sean nacionalistas o no. Si todos los artistas cantan una canción del mismo autor, ¿qué pasa con los derechos de autor y de emisión? ¿Quién los cobra? ¿Los cede el autor a la causa de la libertad? ¿Le pagan la jubilación? ¿No se había jubilado ya anteriormente? Si es así el enunciado del concierto, ¿no debería haber sido otro, por ejemplo…un concert per Lluis?

La libertad es la facultad que tiene el ser humano de obrar o no obrar según su inteligencia y antojo, el sábado la ejercieron los 90.000 que fueron al Nou Camp, mis preguntas y mi reflexión están hechas desde esa misma facultad.

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/lanavedeloslocos/2013/07/05/una-bandera-un-pueblo-y-el-lider.html

 

MOLT HONORABLE SENYOR EN JOSEP TARRADELLAS I JOAN (Cervelló 1899-Barcelona 1988)

febrero 13, 2013

JOSEP TARRADELLAS I JOAN (Cervelló 1899-Barcelona 1988)

Militante del catalanismo radical en su juventud, evolucionó hacia posiciones moderadas. Catalanista convencido desde siempre, Tarradellas destaca por su inconmesurable fidelidad a sí mismo y a sus ideas. Su imagen apacible, unida a una gran capacidad negociadora, contrasta con su carácter personalista y una cierta dureza en la defensa de sus convicciones más íntimas.

De origen campesino, desde los catorce años vivió intensamente las vicisitudes políticas de Catalunya. En 1916, era ya secretario de propaganda del Centre Autonomista de Dependents del Comerç i de la Industria (CADCI). A los dieciocho años fundaba el semanario regionalista Abrandement y, dos años más tarde, el semanario Intransigent. Asimismo, participó con el coronel Francesc Macià en la creación del partido Federación Demócrata Nacionalista, germen de que sería más tarde la Esquerra. Fue uno de los fundadores de la Joventut Nacionalista La Falç, pero también de la Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), en marzo de 1931. Secretario general de ERC (1931), diputado en las Cortes constituyentes y miembro del Gobierno de la Generalitat. Diputado en el Parlament (1932). Director del diario L’Opinió.

Dimitió del Govern de la Generalitat por discrepancias con Macià. Opuesto a la rebelión del 6 de octubre de 1934, tras cuyo fracaso quedó en un segundo plano de la política catalana, aunque fue detenido y encarcelado en un barco. Al estallar la guerra civil, se ofreció inmediatamente al president Companys y fue designado conseller de Serveis Publics, y luego de Finances y responsable del Comité de Milicias. En plena guerra nombrado cap de Govern, llevó a cabo la organización de las industrias de guerra, decretó la colectivización de las tierras y el control obrero de las fábricas, poniendo especial empeño en restablecer la autoridad y las prerrogativas de la Generalitat, tras el naufragio del 19 de julio de 1936.

El 14 de febrero de 1939 huyó a Francia. Fue detenido varias veces por la Gestapo, y en 1941 el gobierno español pidió su extradición, sin conseguirla. Se refugió en Suiza, donde estuvo prisionero en un campo de concentración. Lee el resto de esta entrada »

POR QUÉ NO SOY INDEPENDENTISTA por Juan Francisco Rubio Rámirez

noviembre 16, 2012

Desde que el president Mas decidió convocar elecciones, ha habido mucho debate sobre las consecuencias de la posible independencia de Catalunya. Lees el periódico, escuchas la radio, miras la televisión y sin querer, te ves involucrado en debates sobre el tema. Es imposible ausentarse de la discusión.
Aquellos que están a favor de la independencia repiten dos argumentos. Uno sentimental. Hay catalanes (y defino catalán como aquel que vive y trabaja o trabaja en Catalunya) que no se sienten españoles. Punto final. Por su componente sentimental, este argumento es irrebatible. Alguien se siente español o no se siente, y si no se siente, es entendible que demande una Catalunya independiente. Aunque ahora no vivo ni trabajo en Catalunya, nací en Terrassa y me siento tan catalán como español, por lo que este argumento, aunque lo respeto profundamente , no lo comparto.
De todas formas, eso no sería un problema para los defensores de la independencia, porque la mayoría utiliza el otro argumento, el económico. La tesis económica tiene varias vertientes. Por un lado, están los que denuncian una transferencia excesiva de “impuestos catalanes” al resto de España. Aunque como argumentan Angel de la  Fuente y Sevi Rodríguez Mora, los números no son tan optimistas como algunos sostienen, es verdad que el contribuyente catalán transfiere muchos recursos al resto de España. Pero me gustaría recordar que son las personas y no los territorios, los que pagan impuestos y hacen trasferencias. Los ciudadanos de Matadepera trasfieren los mismos recursos a un pueblo extremeño como a un barrio pobre de la vecina Sabadell.
La primera trasferencia parece molestar mucho más que la segunda y no puedo evitar ver los tentáculos del argumento sentimental en esta asimetría de trato.
La segunda vertiente tiene su máximo exponente en un artículo de uno de los economistas más influyentes, Jordi Galí argumenta que la independencia daría la posibilidad de diseñar una “nueva” economía catalana moderna y eficiente. Si creyese que eso es probable, me uniría a la corriente independentista, a pesar de no compartir el argumento sentimental. Pero no lo creo. En diversas ocasiones, los partidos catalanes han tenido la oportunidad de influir en el diseño de la política económica española, y desarrollar instituciones y leyes como las que Jordi Galí reivindica, sin efectos significantes. Además, los casos de corrupción e inoperancia política en Catalunya son del mismo estilo que los que observo en el resto de España. Esto me lleva a pensar que la clase política catalana no es mejor que la española y que el argumento no se sostiene porque deberían ser esos políticos tan españolizados en sus malas costumbres los que diseñasen y desarrollasen tales instituciones y leyes. Sólo aquellos que crean que los que los “nuevos” políticos catalanes, liberados de mala influencia española, serán capaces de desarrollar los puntos del artículo de Jordi pueden defender esta segunda vertiente. Yo no veo mucha diferencia entre los políticos de “aquí” y los de “allí” y tampoco creo que haya muchas divergencias entre sus políticas. Como antes, veo la influencia del argumento sentimental en aquellos que se aferran a esta esperanza.
Y claro, luego están los, a menudo, olvidados argumentos en contra de la independencia,. En primer ligar, como advirtió José Manuel Lara, en caso de independencia habría un éxodo de empresas hacia Madrid u otras capitales europeas. Es verdad que no podemos saber la cuantía, pero lo habría. En segundo lugar, no está claro que una Catalunya independiente pudiese pertenecer a la Unión Europea, desde un principio. Esto haría aumentar los aranceles y bajar los salarios para mantener la competitividad, con el consiguiente coste en el bienestar de los catalanes.
Tampoco los bancos catalanes (aunque siguiésemos usando el euro) podrían financiarse a expensas del BCE, con el resultante incremento en los costes de financiación de las empresas y hogares catalanes. Tercero, la Generalitat está teniendo problemas para financiarse en los mercados internacionales. No creo que una Catalunya independiente, aún libre de la carga de financiar al resto de España, lo tuviese más fácil. No es factible construir un nuevo Estado sin acceso a los mercados. Creo que el conveniente olvido de estos argumentos económicos en contra de la independencia está también influenciado por el poderoso argumento sentimental.
Por eso no soy independentista. Sin embargo, eso no impide que crea crea que el sistema de financiación autonómico es injusto con los catalanes. Lo es, pero no porque sean catalanes, sino porque son ricos. Es igual de injusto con los madrileños. Los sistemas tributarios occidentales redistribuyen desde las rentas altas a las bajas. Los saldos fiscales recientemente publicados indican que en España esas trasferencias son enormes y eso suele asociarse con sistemas tributarios muy ineficientes. Pero la solución a un sistema de financiación ineficiente e injusto no es la independencia. Detrás de las tesis económicas favorables y el ventajoso olvido de las desfavorables, se esconde el intenso argumento sentimental. Y mientras que pienso que el argumento de la independencia por razones económicas es indefendible, el sentimental es incontestable. Pero no los mezclemos, por favor.

La Vanguardia 9/11/12

Opinión pág. 28

J.F. RUBIO RÁMIREZ, catedrático de Economía de la Universidad de Duke, Carolina del Norte (EE.UU)

EL DERECHO DE SECESIÓN Y SUS LÍMITES. EL EJEMPLO CANADIENSE

octubre 11, 2012

La pasada manifestación de la Diada ha puesto de manifiesto el fuerte incremento del deseo secesionista entre muchos catalanes. Simultáneamente esa sensación de rechazo hacia lo español genera como reacción comprensible un apoyo creciente a dicha secesión entre el resto de los españoles, que sienten un creciente hartazgo hacia las reclamaciones nacionalistas y ya consideran que no merece la pena seguir juntos con quienes no quieren, o exigen condiciones especiales y de privilegio para ello.

Esta situación se ha agudizado con la crisis debido a ese creciente y difuso pesimismo o incluso derrotismo respecto a España y sus posibilidades, que se ha visto favorecido por la dirección de los asuntos públicos en manos de unos líderes manifiestamente mejorables. Y, además, los nacionalistas catalanes han buscado el camino fácil de atribuir la responsabilidad de esa misma crisis, especialmente grave en las cuentas públicas catalanas, a un presunto expolio fiscal por parte del resto de España. Que la Administración catalana se haya convertido en un enorme Leviathan devorador de recursos, que supone un gasto por catalán de más de 6.500 € al año, más del doble que los Landers alemanes por cierto, es un dato que parece haber pasado inadvertido.

Se trata de un problema que se ha ido incrementando con el paso de los años, y aunque algún político destacado haya calificado irresponsablemente sus últimas manifestaciones de “barullo”, sin duda es ya una grave amenaza a la convivencia.

Las soluciones al problema territorial español por la vía de concesiones sucesivas a los nacionalistas se han demostrado fallidas, y además han contribuido de forma notable a nuestra gravísima crisis económica con la hipertrofia autonómica generada por ese impulso de emulación padecido por el resto de las administraciones regionales. Por ello ha llegado el momento de afrontar la situación de forma diferente, y considerar incluso la posibilidad de plantear la posibilidad de una secesión territorial y sus condiciones. Esa opción, aunque se abre paso en una creciente opinión pública, es algo aún tabú en nuestra clase política nacional. Pero no por hacer como que no existen los problemas éstos desaparecen. Los desafíos de altura requieren también soluciones del mismo nivel.

La posibilidad de la secesión se ha abordado hasta ahora, en general en una forma muy dogmática por ambas partes, tanto nacionalistas como unionistas. Si los nacionalistas desplegaban el estandarte de un al parecer ilimitado “derecho a decidir”, que por definición no existe en el mundo jurídico, derivado de su “identidad como pueblo”, los unionistas demasiadas veces han contestado de forma tosca, simplemente alegando el principio constitucional de indisoluble unidad, y la correspondiente ilegalidad de tales pretensiones. La Constitución, por tanto, se ha querido utilizar como argumento y como valladar, como si fuera un muro intocable, cuando no es esa su función. Las leyes, constituciones incluidas, no son sino un mero instrumento de regulación de la convivencia. Y, por tanto, deben ser tan flexibles y adaptables como los problemas cambiantes que surjan lo vayan exigiendo.

Un vistazo a otras experiencias de tratamientos de problemas territoriales en el mundo puede darnos lecciones de cómo abordar política y jurídicamente estas aspiraciones y necesidades de otra forma, para que no se vayan pudriendo con el peligro de llegar a generar situaciones explosivas. Frente a nuestro “estilo dogmático”, a mí, particularmente, me gusta mucho más el enfoque pragmático anglosajón. El caso canadiense de Quebec es, en este sentido, paradigmático.

La provincia canadiense de Quebec es la única de mayoría francófona en un país mayoritariamente anglófono. Esa población de habla francesa se ha sentido tradicionalmente discriminada respecto de la mayoría. Así, en los años sesenta surge un fuerte movimiento nacionalista, agrupado en torno al Partido Quebecois, que no ocultó su deseo de convocar un referéndum para la secesión pacífica de la provincia. Este partido alcanza el poder provincial en 1976 y en 1980 organiza un primer referéndum en el que se solicita a los ciudadanos quebequeses autorización para negociar, no una independencia pura, sino una fórmula más ambigua de soberanía-asociación. Tal vez porque lo mismo que pasa aquí y en Escocia, al final los secesionistas no lo son tanto cuando se ponderan consecuencias económicas o incluso futbolísticas. Esa primera propuesta fue rechazada por casi el 60% de los votantes.

Pero el mismo partido, de nuevo en el poder después de unos años, convoca un nuevo referéndum en 1995, en el que también planteaba otra fórmula de soberanía, no de pura y necesaria secesión como país independiente. Aunque también el voto fue negativo, esta vez lo fue por un escasísimo margen de décimas. El futuro, por lo tanto, parecía entonces bastante oscuro para los partidarios de un Canadá unido, ante la eventualidad de un futuro tercer referéndum exitoso.

El Gobierno Federal canadiense decidió entonces acudir en consulta al Tribunal Supremo, que en ese país, como en muchas otras democracias maduras, tiene funciones de interpretación de la Constitución sin necesidad de un tribunal constitucional diferenciado. La solicitud se refería a que el TS aclarara tanto las condiciones de un posible tercer referéndum como las de un eventual proceso de secesión. Y TS emitió su famoso dictamen de 1998, que puede resumirse en los siguientes puntos:

-Recoge la doctrina internacional clásica respecto al derecho de autodeterminación, que legitima una declaración unilateral de independencia en casos perfectamente tasados, como las situaciones coloniales, alejados todos ellos del quebequés y, podemos añadir, de nuestras propias regiones. Atributos particulares de un grupo de ciudadanos, como la lengua, la cultura o la religión, no atribuyen un derecho unilateral a la secesión en un Estado democrático.

-Sin embargo, por aplicación de los principios constitucionales, si el Gobierno de Quebec, en un nuevo proyecto por su independencia, somete a referéndum de su población una pregunta clara (requisito no cumplido en los dos referéndums anteriores), a la que respondiera favorablemente una clara mayoría de quebequeses, existiría una obligación constitucional de negociar las reformas legales que permitieran abrir ese camino. Hay medios que un Estado democrático no debe emplear para retener contra su voluntad a una determinada población concentrada en una parte de su territorio.

-En todo caso, ese resultado debería conseguirse a través de un proceso de negociación basado en la buena fe y el respeto a la democracia y al Estado de derecho. Y tal negociación tendría que comprender cuestiones sumamente difíciles y complejas. Entre otras, una posible nueva definición de las fronteras. En el caso de que determinadas poblaciones concentradas territorialmente en Quebec solicitaran claramente seguir formando parte de Canadá, debería preverse para ello la divisibilidad del territorio quebequés con el mismo espíritu de apertura con el que se aceptaba la divisibilidad del territorio canadiense. Pensemos que podría ser el caso de importantes territorios, o incluso tal vez de la capital su zona metropolitana.

Recogiendo estas conclusiones, el Parlamento de Canadá aprobó el 29 de junio de 2000 la llamada “Ley sobre la Claridad”, que convierte a Canadá en el primer gran Estado democrático que admite expresamente por ley la posibilidad de su propia divisibilidad. La Ley, recogiendo las conclusiones de la Sentencia, precisa las circunstancias en las que el gobierno de Canadá podría entablar una negociación sobre la secesión de una de las provincias. Y prohíbe entablarla a menos que la Cámara de los Comunes haya comprobado que la pregunta del referéndum aborda claramente la cuestión de la secesión.

No valdrían por tanto ambigüedades como la fórmula de soberanía-asociación, frecuentemente encubridora de un buscado estatuto de privilegio, y a las que tan aficionados son algunos nacionalistas, como los escoceses y los nuestros. Frente a esa pretensión de determinar unilateralmente y a su conveniencia su estatus, se les dice: “Si quiere usted asociarse, primero independícese usted, y luego ya veremos si nos asociamos o no y cómo”.

La Ley sobre la Claridad también precisa qué elementos deben figurar necesariamente en la agenda de negociación: repartición de activo y pasivo, modificaciones de la frontera del territorio que se separa y la protección de los intereses de las minorías, entre otros.

¿Qué efectos ha tenido esta actuación legislativa en el viejo problema territorial Canadiense? Nos lo contó hace unos años en una visita a España el político francófono canadiense Stéphane Dion : “En el caso de Canadá este ejercicio de clarificación ha tenido un efecto beneficioso para la unidad nacional. Precisamente, si hay una conclusión que puede extraerse, de manera rotunda, encuesta tras encuesta, es que en respuesta a una pregunta clara, los quebequeses eligen un Canadá unido. La gran mayoría de los quebequeses desean seguir siendo canadienses y no quieren romper los vínculos de lealtad que los unen a sus conciudadanos de las otras regiones de Canadá. No desean que se les obligue a escoger entre su identidad quebequesa y su identidad canadiense. Rechazan las definiciones exclusivas de los términos “pueblo” o “nación”, y desean pertenecer al mismo tiempo al pueblo quebequés y al pueblo canadiense, en este mundo global en el que el cúmulo de identidades constituirá más que nunca una ventaja para abrirse a los demás”.

De hecho, ni se ha intentado el tercer referéndum, ni el nuevo gobierno nacionalista ha manifestado su intención de intentarlo, ni la negociación de “contrapartidas por quedarse” está ya en las agendas políticas. ¿No podríamos aprender nosotros algunas lecciones?

EXIGIR CLARIDAD de Florencio Domínguez

septiembre 19, 2012

El modelo canadiense obliga a preguntar en un referéndum sin ambigüedades

Artículos | 19/09/2012 – 00:00h

La demostración independentista de la Diada y el previsible aumento de la representación soberanista en el País Vasco tras las elecciones autonómicas han reabierto un debate entre analistas e intelectuales sobre la conveniencia de afrontar esos problemas en los términos planteados en su día en Canadá para responder a las tendencias secesionistas de Quebec. El debate sobre el modelo canadiense no ha llegado a la clase política, aunque el emplazamiento del líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, exigiendo a Artur Mas que se defina sobre sus planes evoca los términos de la llamada ley de la claridad canadiense del 2000.

Después de dos referendos sobre la independencia en Quebec (en 1980 y 1995) y de años de negociaciones sobre el estatus de la provincia francófona dentro de Canadá, las autoridades federales del país, aplicando una estrategia planificada por el quebequés Stéphane Dion, formularon una consulta el Tribunal Supremo en cuyo dictamen de 1998 se proclama “la inexistencia, a la luz del derecho internacional, de un derecho a la secesión por parte de un territorio de un Estado que, como el caso de Quebec, no se encuentre en una situación colonial”, según el catedrático vasco Alberto López Basaguren, autor del prólogo de la edición española del libro de Dion La política de la claridad (Alianza). Pese a ello, el dictamen indicaba que un Estado democrático no podía ser indiferente a la voluntad secesionista de un territorio si se expresaba de manera clara en respuesta a una pregunta sin ambigüedades y por una amplia mayoría de la población.

La exigencia de la claridad buscaba evitar fórmulas alambicadas como la de la consulta de 1995: “¿Aceptaría usted que Quebec sea soberano tras haber ofrecido formalmente a Canadá una nueva asociación económica y política, en el marco del proyecto de ley sobre el Futuro de Quebec y el acuerdo del 12 de junio de 1995?”. Los canadienses regularon cómo debía plantearse el proceso hasta prever que si una parte del territorio secesionista no estaba de acuerdo con la separación, también tenía derecho a desvincularse de Quebec y seguir en Canadá. Si el territorio de la federación no era sagrado, tampoco lo era el de la provincia francófona. Además, al aceptar la posibilidad de la separación, se eliminaba la amenaza independentista como baza de negociación permanente para obtener contrapartidas.

El modelo canadiense no goza de unanimidad entre los constitucionalistas españoles. Hay quien no lo cree adecuado porque cree que al despejar el camino a la separación se desincentiva el esfuerzo por buscar acuerdos dentro del marco político vigente. En todo caso, sea por la ley de la claridad o por el sentimiento de haber estado al borde del precipicio en 1995, cuando el rechazo a la independencia ganó por un punto, las tensiones separatistas en Quebec parecen haberse suavizado en la última década.

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EL ESPEJO DE BAVIERA de Josep Gisbert en La Vanguardia

julio 16, 2012

POLÍTICA

15 de julio de 2012

¿Qué tiene Baviera que no tenga Catalunya?

Más allá de la denominación de estado libre ante la de comunidad autónoma, seguro que a todo el mundo se le podrían ocurrir unas cuantas cosas. Pero en CiU interesa especialmente una: el modelo de financiación.

Y con este objetivo Oriol Pujol, secretario general del primer partido del Govern y presidente del grupo del Parlament que le apoya, viaja mañana (por hoy) y pasado a Munich, para ver como funciona un sistema federal de verdad, qué ventajas y  desventajas tiene y si es posible trasladarlo a Catalunya, justo ahora que el debate en torno al proyecto de pacto fiscal que se tiene que negociar con el Gobierno español ha entrado en la recta final.

La visita queda encajada entre la segunda reunión de líderes de las fuerzas políticas catalanas realizada el jueves en el Palau de la Generalitat y el pleno para votar la propuesta definitiva que está previsto que se celebre el día 25 en el Parlament.  Una fecha a la que el dirigente de CiU quizás todavía llegará a tiempo de incorporar alguna idea después de constatar que Baviera y Catalunya están sufriendo, en el fondo, situaciones bastantes parecidas con respecto a los los problemas de financiación.

Baviera es el land que más contribuye a los llamados fondos de nivelación -los länderfinanzausgleich-, que sirven para compensar a las regiones de Alemania menos prósperas: de cada 1.000 euros que recauda por el impuesto de la renta sólo se queda 140 y los otros 860 van a parar a los “estados malgastadores”, en palabras del ministro de Economía, Martin Zeil, que se declara harto de que “cuanto más exitosos somos, más debemos  pagar”, y rechaza una situación que “es como un castigo y lo contrario de la solidaridad”.

Un escenario, salvando las distancias, más o menos como el que CiU denuncia en Catalunya y que, como Baviera, también quiere corregir.

Baviera está harta de tanto pagar y, junto con Baden-Württemberg y Hesse -los otros dos motores de Alemania y también contribuyentes netos-, ha decidido pasar al contraataque y pedir que internamente se aplique la misma disciplina económica que se exige en Europa, que en la práctica quiere decir que los länder que incumplan los objetivos de déficit no reciban ayudas. De la experiencia seguro que podrá tomar nota Oriol Pujol, que el martes se entrevistará precisamente con el mencionado ministro de Economía y con los líderes parlamentarios de la democristiana CSU y el liberal FDP, Georg Schmid y Thomas Hacker respectivamente.

Tendrá la oportunidad de analizar, al menos, el ejemplo de un territorio que recauda la totalidad de los impuestos a través de una agencia tributaria propia y que cree que la contribución a la solidaridad ha de tener de una vez un tope para no distorsionar la realidad (el famoso límite del 4% del PIB se deduce de una sentencia del tribunal constitucional alemán, pero de hecho no está establecido en ningún sitio).

Además de conocer de primera mano el modelo de financiación de Baviera y de explicar la propuesta de pacto fiscal para Catalunya que Artur Mas acaba de poner sobre la mesa, el dirigente de CiU también quiere exponer la política de austeridad que aplica desde hace tiempo la Generalitat, y el rigor con que lo hace a diferencia del resto de España. Y explorar vías  de colaboración bilateral entre Catalunya y Baviera, tanto en el terreno político como en el económico, que le llevarán a visitar, por ejemplo, el cuartel general de Audi en Ingolstadt.

El tiempo dirá hasta donde puede llegar la entente entre Baviera y Catalunya. De momento Catalunya se fija en Baviera.

EL PUENTE de Carlos Ruiz Zafón

junio 8, 2012

HAY QUIEN IMPULSA LA TRANSFORMACIÓN DE UNA SOCIEDAD LIBRE EN ALGO DIFERENTE.

Poco después de la Segunda Guerra Mundial, un periodista alemán publicaba una pieza en la que se preguntaba qué había encendido la mecha de los regímenes totalitarios que habían arrastrado al mundo al infierno. ¿Cómo era posible que sociedades avanzadas y basadas en los principios democráticos hubiesen acabado poseídas por regímenes de pesadilla?
¿Cómo era posible que sus propios ciudadanos hubiesen permitido que las cosas llegasen hasta el horror más absoluto?
La clave de la transformación, posible en cualquier cultura (especialmente cuando menos proclive es a reconocer esa eventualidad), era una cuestión gradual.

La metáfora que proponía era la de un puente.

La sociedad de turno sería el tren que enfila uno de ese puentes colgantes entre dos orillas lejanas. El oscuro río de la historia fluye en el abismo. Si el puente se derriba, el tren se cae al río y el empeño naufraga.

Quienes, con celo mesiánico e incluso nobles intenciones, impulsan esa transformación de una sociedad libre en algo muy diferente intuyen que el puente no puede derribarse ni cerrarse a la espera de construir otro. El tren siempre tiene que estar en movimiento. Lo aconsejable es empezar a alterar el puente mientras el tren circula por él. Lee el resto de esta entrada »

PEAJES POLÍTICOS

mayo 6, 2012

Los peajes nos los cobra Abertis, explotadora del negocio de nunca acabar. Desde que tengo memoria se paga en Cataluña por moverse

JUAN CARLOS GIRAUTA
Día 04/05/2012 – 09.39h

Los argumentos contra los peajes catalanes son numerosos. No deberían desdeñarse sólo porque la causa la encabecen grupos independentistas. Al contrario; cuando la causa es justa y acertada, dejársela tontamente a una opción política sólo beneficia al explotador de la exclusiva, que estirará sus razones como un chiclé hasta hacerlas coincidir con las consabidas obsesiones localistas: España nos roba y tal.

No es casual que el gobierno de CiU, atrapado entre dos fidelidades (la Caixa y familia por un lado; los altavoces de su cantinela favorita por otro), hayan pasado a dirigir el tráfico de desafecciones. Nos dice por carta, o nos viene a decir: No vayan a meterse con Abertis en su justa indignación cuando lo suyo es alimentar el malestar antiespañol. Cargue aquí también Madrit —ese lugar temible— con las culpas. Se diría que Madrid nos cobra los peajes, que en cada garita hay un Cristiano Ronaldo haciéndonos la butifarra. Pues no.

Los peajes nos los cobra Abertis, explotadora del negocio de nunca acabar. Desde que tengo memoria se paga en Cataluña por moverse. De niño (les aseguro que de eso hace mucho) ya veía en los infinitos viajes de Barcelona a Vilassar de Mar, y viceversa, cómo los esforzados conductores lanzaban al cesto de plástico amarillo unos duros. Era muy entretenido porque siempre había alguien sin puntería que tenía que bajar del coche a recoger alguna moneda rebelde. Desde que la concesionaria se hizo con el chollo, no sólo ha amortizado la inversión, sino que la ha multiplicado por once. ¿Es legal? Sí. ¿Es un agravio comparativo? También.

Sucede que la concesionaria tiene a CaixaBank como accionista de referencia. Ahora mismo la preside el asesor de asesores del gobierno convergente. Circunstancia incómoda que se torna insoportable cuando esa misma empresa propone hacerse cargo del mantenimiento de autovías gratuitas madrileñas a cambio de prorrogar sus concesiones bajo peaje en Cataluña. Huelga decir que la empresa niega tal extremo. No importa, hay testigos. Puestos a negar, hasta la Generalitat niega tener competencias en la materia. Con la verdad por delante, como siempre.

http://www.abc.es/20120504/local-cataluna/abci-peajes-politicos-201205040939.html


 

SIN NOTICIAS DE ISLANDIA ¿POR QUÉ?

abril 22, 2012

Si alguien cree que no hay censura en la actualidad, que me diga si así como se ha sabido todo lo que pasa en Egipto, por qué los periódicos no han dicho nada sobre lo que pasa en Islandia.

En Islandia, el  pueblo ha hecho dimitir a un gobierno completo, se nacionalizaron los principales bancos, se decidió no pagar la deuda que estos crearon con Gran Bretaña y Holanda a causa de su mala política financiera y se acaba de crear una asamblea popular para reescribir su Constitución.

Y todo ello de forma pacífica.

Toda una revolución contra el poder que ha conducido hasta la crisis actual.

He aquí, por qué no se han dado a conocer estos hechos durante dos años.

¿Que pasaría si el resto de ciudadanos europeos tomaran ejemplo?

Esta es brevemente la historia de los hecho:

2008

Se nacionaliza el principal banco del país.

La moneda se desploma, la bolsa suspende su actividad.

El país está en bancarrota.

2009

Las protestas ciudadanas frente al Parlamento logran que se convoquen elecciones anticipadas y provocan la dimisión del Primer Ministro, y de todo su gobierno en bloque.

Continúa la pésima situación económica del país.

Mediante una ley se propone la devolución de la deuda a Gran Bretaña y Holanda mediante el pago de 3.500 millones de euros, suma que pagarán todas la familias islandesas mensualmente durante los próximos 15 años al 5,5% de interés.

2010

La gente se vuelve a echar a la calle y solicita someter la ley a referéndum.

En enero de 2010, el Presidente se niega a ratificarla y anuncia que habrá consulta popular.

En marzo se celebra el referéndum y el NO al pago de la deuda arrasa en un 93% de los votos.

A todo esto, el gobierno ha iniciado una investigación para dirimir jurídicamente las responsabilidades de la crisis. Comienzan las detenciones de varios banqueros y altos ejecutivos.

La Interpol dicta una orden, y todos los banqueros implicados, abandonan el país.

En este contexto de crisis, se elige una asamblea para redactar una nueva Constitución que recoja las lecciones aprendidas de la crisis y que sustituya a la actual, una copia de la Constitución danesa.

Para ello, se recurre directamente al pueblo soberano.

Se eligen 25 ciudadanos sin filiación política de los 522 que se han presentado a las candidaturas, para lo cual sólo era necesario ser mayor de edad y tener el apoyo de 30 personas.

La asamblea constitucional comienza su trabajo en febrero de 2011 para presentar un proyecto de carta magna a partir de las recomendaciones consensuadas en distintas asambleas que se celebraron en todo el país.

Debe ser aprobada por el actual Parlamento y por el que se constituya tras las próximas elecciones legislativas.

Esta es la breve historia de la revolución islandesa:

-Dimisión de todo un gobierno en bloque.

-Nacionalización de la banca.

-Referéndum para que el pueblo decida sobre las decisiones económicas trascendentales.

-Encarcelación  de responsables de la crisis.

-Reescritura de la constitución por los ciudadanos.

¿Se ha hablado de esto en los medios de comunicación europeos?

¿Se han comentado en las tertulias políticas radiofónicas?

¿Se han visto imágenes de los hechos por la TV?

Claro que no.

El pueblo islandés ha sabido dar una lección a toda Europa, plantándole cara al sistema y dando una lección de democracia al resto del mundo.

OS RUEGO QUE DEIS A ESTE CORREO EL MÁXIMO DE DIFUSIÓN.

EL SISTEMA POLÍTICO SUIZO

abril 11, 2012

Suiza – Un país pequeño localizado en el corazón de Europa occidental , tiene un sistema político bastante extraordinario. Sus características básicas:

  • La confederación de 23 cantones [cantón = estado miembro de la federación].
    3 cantones se han divididos en 6 cantones medios
  • El gobierno, el parlamento y los tribunales en 3 niveles:
    – federal
    – cantonal
    – comunal
    (las aldeas pequeñas tienen las reuniones de todos ciudadanos en vez de parlamentos, los tribunales locales son comunes a varias comunidades).
  • Parlamento nacional de dos cámaras:
    – consejo nacional: representación proporcional de la población
    200 miembros
    – consejo de los estados: representación de los cantones
    46 miembros, 2 por cantón (1 por cantón medio)
  • Los referéndumes frecuentes en leyes nuevas o cambiadas, los presupuestos etc,
    – algunos de ellos obligatorio (asuntos importantes)
    – los otros “facultativos” (sólo si 50. 000 ciudadanos lo demandan).
  • La “iniciativa popular”: los ciudadanos ordinarios pueden proponer los cambios de la constitución, si ellos pueden encontrar partidarios (100 000 fuera de acerca de 3 500 000 votantes). El parlamento lo discutirá, propondrá probablemente una alternativa y después todos ciudadanos pueden decidir en un referéndum si aceptar la iniciativa, la propuesta alterna o permanecer sin cambio. Lee el resto de esta entrada »