Archive for 18 mayo 2014

TREMOSA Y LA GAITA por Arturo San Agustín

mayo 18, 2014

En aquella canción de José Alfonso, también llamado Zeca, aquella Grándola, villa morena, que sirvió para poner en marcha en Portugal la llamada revolución de los claveles, en cada esquina había un amigo. Aquí, desde hace unos días, en cada esquina está la fotografía, el cartel propagandístico de alguien que quiere ser eurodiputado, es decir, de alguien que busca la pasta gansa y sin esfuerzo. Quizás más que de pasta gansa debería hablar de pastón porque eso es lo que cobran los señores eurodiputados.
O sea, que de repente me doy de bruces contra las cejas nucleares de Alejo Vidal-Quadras, el hombre de la voz astillada, que desde su cartel, me dice que hay que cambiar. Y saliendo de una cafetería veo en la parte trasera de un autobús, en un anuncio electoral, al señor Josep María Terricabras que se está poniendo las gafas gesto que pone muy en duda que sea capaz de ver el futuro, tal como asegura. A este hombre, de voz sonora y como de sierra eléctrica, le pasa lo mismo que a uno de los hermanos de Pasqual Maragall, que ahora va en el mismo carro que Terricabras y que, por consiguiente, nos invita a inaugurar o estrenar un nuevo país.
Este hermano de Pasqual Maragall, que es una de mis actuales obsesiones, es la viva imagen de la tozudez más gris y aburrida. Una tozudez con cejas abundantes. Y aunque quizá sea trabajador, este hermano de Pasqual Maragall siempre ha tenido las hechuras cansadas, muy cansadas, dicho sea sin ánimo de ofender. A este hermano de Pasqual Maragall, insisto, siempre lo he visto yo con esa flojera que se lleva tanto en ciertas latitudes caribeñas y latinoamericanas. Pero la suya es una flojera que ni siquiera baila, porque en el Caribe se baila mucho.
Y en esas estaba cuando, el martes, pongo a Josep Cuní y aparecen en su programa los señores Ramón Tremosa y Javier Nart. Reconozco que, ya puestos, me hubiera gustado ver más a Juan Carlos Girauta, que va de segundo en su lista y que tiene la presencia de uno de aquellos mariscales de Napoleón. Quizá sean su peinado y sus patillas los causantes de que yo siempre lo vea así: como un mariscal un poco harto del emperador. Pero, en fin, el que estaba allí, a la izquierda de Josep Cuní, era Javier Nart, hombre afilado y de verbo profesional tan extenso como la Pampa argentina.
Javier Nart, que es abogado, que presume de saber árabe y de haber sido eso tan literario que antiguamente se llamaba corresponsal de guerra, se comió vivo y con corbata a Ramón Tremosa. Se lo comió pese a que el moderador, al final felicitó a ambos invitados por su brillantez. Tengo, pues, que preguntar a Josep Cuní si esa trola, esa gran trola, la dijo sin pensar o pensándola mucho. Porque a Nart, que pincha, no hay que preguntarle si le han dicho que estos días adopte maneras versallescas con sus contrincantes, algo que, por cierto, no le beneficia. Nart, con sus gafas metálicas, tiene perfil de abogado de novela de Dickens y las maneras aparentemente versallescas le perjudican. Entiendo que lo hace, que le han dicho que lo haga, para que su estudiada agresividad oral y gestual no le quite votos, pero lo suyo no es la mano tendida sino la pistola de pistón de dos cañones.
Pero es de Ramón Tremosa, es de este hombre esforzadamente pulido y bien peinado, es de este economista especializado en política monetaria, que no parece haber nacido en el barrio barcelonés de Gracia y que tampoco parece haber nacido para la ironía ni quizá para lo política, de quien me gustaría hablar a partir de aquí, porque lo de Escocia ya no se puede soportar más. Tremosa, desde el principio, cuando recibió el primer aviso de Nart, se pasó el programa más atento a Escocia, al nudo de su corbata y al vaso de agua, que a la realidad catalana. De lo único que habló Tremosa fue de Escocia. Y también del Financial Times o de The Economist, que me da igual o lo mismo, porque el tema, la otra noche, era la realidad catalana. Tanto orgullo catalán y siempre estamos pendientes de alguien o algo, que antes fue Euskadi y Quebec y ahora es Escocia, el Financial Times, The Economist, etcétera, que siempre cobran por hablar del monotema catalán en sus páginas.
Propongo que Ramón Tremosa haga campaña, lo que queda de ella, rigurosamente vestido de escocés y soplando la gaita con gran afición y entusiasmo.
Quizá sólo así entienda que aquí y ahora se ha de hablar de la realidad catalana y no de Escocia. Si es que se tiene algo que decir; algo nuevo, claro.
LA VANGUARDIA 17/05/14 Suplemento QUIÉN

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QUE SER VALIENTE NO SALGA TAN CARO por Sonia Sierra

mayo 3, 2014

…que ser cobarde no valga la pena, canta Joaquín Sabina en Luna de miel. Ojalá fuera así.

El 23 de abril, Societat Civil Catalana hizo su puesta de largo en el Teatro Victoria y fue tal el éxito de la convocatoria que mucha gente no pudo entrar. Pese a esto, no fue posible contratar a ningún actor o periodista conocido para presentar el acto porque con todos los que se contactó contestaban lo mismo: que les parecía una excelente iniciativa pero que si lo hacían, no volverían a trabajar aquí. Dejar de ingresar dinero por tu trabajo es un precio demasiado caro, sin duda.

Sin embargo, parece que la cobardía sigue valiendo la pena para muchos. Sería imposible resumir la cantidad de improperios y descalificaciones ha recibido Societat Civil Catalana y, mucho peor aun, las calumnias que se han vertido. Para mí, la mentira es la peor de las cobardías y, desgraciadamente, por estos lares, se miente sin parar sin que esto tenga coste alguno.

Así, sin pensar demasiado, se me vienen a la cabeza varios de los embustes que trufan el argumentario del Proceso: el famoso límite del 4% alemán que no existe; el déficit fiscal de 16.000 millones euros y el miserable España nos roba; la delirante visión de la historia según la cual Catalunya era un país independiente hasta que en 1714 perdió su libertad; el falso dictamen de La Haya y, finalmente, las disparatadas cifras de la Diada de 2012 que Carles Enric se encargó de desmontar desde este mismo medio y la cadena humana de 2013, como desmienten categóricamente desdeContrastant.

Sí, ya sé que todos mienten en cuanto al número de asistentes a las manifestaciones y eso, aunque está mal, no suele tener mayores consecuencias. El problema es que, en este caso, la manipulación sirve para justificar el proceso secesionista puesto en marcha por CiU. Y que no salgan con eso de que “no se trata de independencia sino de consultar al pueblo” porque no pretenden preguntar por aspectos sobre los que sí tienen competencias como son la privatización de la sanidad o la elección de lenguas en las escuelas sino sobre la secesión.

Por si no tuviéramos bastante con estas mentiras, ahora ya tenemos mentiras anunciadas con meses de antelación como los dos millones de la V de la ANC. Para empezar, si calculamos tres personas por metro cuadrado nos da un millón y medio pero hay que tener en cuenta todo el mobiliario urbano y que esa cifra hace casi imposible la movilidad. Para llegar a los dos millones debería haber cuatro personas por metro cuadrado. ¿Ustedes creen que caben? Yo, desde luego, no.

Además de eso, la ciudad de Barcelona, que es donde va a tener lugar la manifestación, tiene alrededor de un millón setecientos mil de habitantes. Si tenemos en cuenta que la suma de los votantes de CiU, ERC, ICV y CUP fue de 467.259 en las autonómicas de 2012, pongamos por caso que se manifiestan medio millón de barceloneses. ¿Cuál es el plan de viabilidad para que puedan desplazarse el millón y medio restante? Los autobuses suelen tener entre 50 y 60 plazas y los nuevos trenes de los FFCC. ¿Cuántos se necesitan para tantísimas personas? ¿Tienen ya trazado el dispositivo para los que se desplacen en coche? En caso afirmativo, me gustaría que se hiciera público.

Pese a las evidencias empíricas de que no es posible reunir esa cantidad de personas en ese espacio, no tengo ninguna duda de que en la próxima Diada dirán que la participación ha sido superior a esos dos millones previstos. Total, mentir sale muy barato, ya lo hemos visto.

Mientras tanto, formar parte de Societat Civil Catalana, seguirá saliendo muy caro porque equivale a ponerte en la diana para que te disparen sus venenosos dardos los partidarios de la secesión. Y sé de lo que hablo porque ya hemos visto en acción algunas de las más aguerridas plumas de nuestra Comunidad Autónoma. Algunos lo han hecho con un poco más de disimulo pero Marta Alòs, exdiputada, exregidora del Ayuntamiento de Lérida y Presidenta del Consejo Nacional de CiU ha hablado directamente de “enemigos”. De hecho, ha publicado un artículo titulado El enemigo en casa. Cito alguna de sus perlas: “Gente, hay que denunciarlo bien alto y claro, “botiflera” que, bajo una máscara de democracia, intenta obstaculizar procesos escrupulosamente democráticos”.

No me extraña que nadie quisiera presentar el acto de Societat Civil Catalana porque para significarte contra el separatismo en Cataluña, tomando las palabras de Mercé Rodoreda, tienes que volverte de corcho porque si no, no es posible atravesar un puente tan alto y tan largo como este. Aun así, seguiremos porque, a pesar de todo, ser valiente merece la pena.

 

http://www.economiadigital.es/es/notices/2014/05/que_ser_valiente_no_salga_tan_caro_53817.php