Archive for 21 enero 2012

CATALUNYA EN TODO Y POR PARTES de Valentí Puig

enero 21, 2012

 

El nacionalismo no corresponde a la totalidad de Catalunya, como no lo representa cualquier otra opción

Artículos | 15/01/2012 – 00:00h

VALENTÍ PUIG
Los costes cuantiosos del todo o nada por parte del catalanismo político se constatan con gran facilidad en situaciones como la actual, de honda crisis económica que afecta a toda España y, más aún, cuando es padecida por un sistema general como la eurozona. En no pocos episodios del pasado se advierte que el maximalismo perjudica a Catalunya, mientras que el realismo sin ambigüedad le presenta más opciones abiertas. El momento es crucial para la sociedad catalana, como para el conjunto de España. También lo es para el catalanismo político. En realidad, ¿en qué se diferencia el catalanismo de Catalunya? La confusión no es nueva. El catalanismo es una opción política que parte de una concepción de Catalunya; Catalunya es una sociedad que avanza o retrocede según haga sus opciones, según asuma oportunamente su complejidad cambiante. Pero los errores del catalanismo no son los mismos que los de la sociedad ni la sociedad tiene por qué asumir los mismos errores que el catalanismo, sobre todo si es cierto que la sociedad civil catalana es de vitalidad intensa y plural.

Por ejemplo: con la visita de Alfonso XIII a Barcelona en 1902, el catalanismo que representaba la Lliga se equivocó al pensar que la ciudad permanecería con las persianas cerradas para manifestar su falta de entusiasmo monárquico. Pasó lo contrario porque el pueblo de Barcelona expresó su satisfacción por la presencia del monarca. Entonces la intuición política de Cambó tuvo uno de sus aciertos, dándole un giro a la situación y expresando ante el Rey las inquietudes de la sociedad catalana. Los artículos de Joan Maragall sobre aquella visita son de antología. Es decir: el político se adaptaba a la realidad de la sociedad y eso le convertía en su mejor representante. Han sido así los momentos óptimos del catalanismo político. (more…)

CRUDA REALIDAD por Antoni Puigverd

enero 2, 2012

Cruda realidad

El 2011 ha visto el fin de la riqueza catalana; ¿contemplará el 2012 el fin de nuestras fantasías?

Artículos | 30/12/2011 – 00:00h

No son pocos los que siguen preguntándose retóricamente por qué Mas-Colell actúa como actúa, en estos días de Navidad. In extremis, horas antes de que acabe este año horrible, el conseller, en un último juego de manos, ha conseguido de un banco el dinero para pagar a los funcionarios, pero ha tenido que aceptar un 6% de interés: más peso muerto sobre una deuda insoportable. La solución a la que se ha visto forzado es la que nuestros abuelos resumían así: pan para hoy, hambre para mañana. 2012 será más horrible todavía. Lo anuncian todos, empezando por el Banco de España, cuya única función (vista su pasividad en la autodestrucción de las cajas) es amargar las uvas. Se preguntan los falsamente ingenuos por qué Mas-Colell actúa como actúa, pero la respuesta la saben los niños de guardería. No queda un céntimo. No es de extrañar que el presupuesto de la Generalitat para el 2012 sea tan simple. El 70% se destina a los servicios básicos. Y el 30% restante a pagar deudas. La fuente se ha secado. Si a finales de este año ha sido necesario recurrir a un crédito para pagar los sueldos de la administración, ¿habrá dinero el próximo año para responder a los servicios básicos?

Otros detalles podrían hacer peligrar aún más los números de la Generalitat en el 2012. En el resto de comunidades los recortes apenas han empezado y, puesto que Mariano Rajoy quiere culminar su periplo con un triunfo andaluz, no se realizarán de veras hasta pasada la primavera. Entonces, bastantes autonomías descubrirán que no pueden hacer frente a sus deudas. Y devolverán competencias al Estado. En realidad, nunca desearon ciertas complejas competencias, pero no querían ser menos que Catalunya. El tremendo agujero lo tendremos que pagar a escote, catalanes incluidos. Haberse adelantado un año no servirá de excusa: habrá que cerrar el agujero entero. Catalunya, en esta hipótesis, dispondrá de menos dinero para pagar los servicios básicos, pero la Generalitat no podrá permitirse la solución de devolver competencias.

Este es el nudo gordiano que nos deja el año que acaba. Estamos descubriendo que la Generalitat tiene más simbolismo que poder. No tiene ni dinero para mantener los servicios básicos que el Estado le deja administrar. Artur Mas no puede devolver las competencias, porque sería como rendirse, pero no puede ir más allá porque, como ya evidenció la aventura del Estatut, el catalanismo es la fuerza más dinámica (manifestación de julio del 2010) pero muchos catalanes no participan de su lógica. El primer año de Mas ha sido el del fin de la ilusión de la riqueza catalana. Y el año que viene puede ser el del fin de las fantasías del catalanismo (fantasías que empezaron al enfatizarse retóricamente el poder de una Generalitat que no era sino una gestoría). El final de la fantasía será duro, pero no tiene por qué ser negativo. No se cambia la realidad construyendo arquitecturas de ensueño, sino conociendo exactamente sus límites.

http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20111230/54243457838/antoni-puigverd-cruda-realidad.html