SUSPENSO EN ECONOMÍA I La Vanguardia

Editorial de La Vanguardia  23/08/09

 

El inicio del curso se presenta duro y difícil para la economía y el empleo. Es la gran asignatura pendiente que arrastra el presidente Zapatero . Países como Francia, Alemania y Japón han salido ya de la recesión. Pero ese escenario no se vislumbra aún para España. Aquí el peso de la crisis del sector inmobiliario lastra el conjunto de la actividad. Y la política del Gobierno fracasa, hasta ahora, en el impulso de la recuperación.

El presidente no sólo no fue capaz de anticipar la crisis, sino que se equivocó también al valorar la intensidad de esta y, por tanto, también en la adopción de sus primeras medidas para combatirla. Baste citar, por ejemplo, el retorno fiscal de 400 euros a cada contribuyente. Apenas tuvo impacto en el aumento del consumo y comportó un gasto presupuestario enorme. Pero el Gobierno se equivocó fundamentalmente, al inicio de la crisis, en dejar al sector de la construcción en caída libre, sin ninguna medida de soporte, en la convicción de que sería bueno que se ajustase por si mismo y que pagase sus excesos. No valoró que la construcción estaba siendo el único motor que tiraba de la actividad y del empleo y que ello acabaría por hundir el conjunto de la economía. El coste final que ha tenido todo ello es muy superior al que habría tenido haber adoptado en su momento algunas de las medidas de ayuda que solicitó el sector.

Zapatero prometió en su día convocar la mesa nacional de la construcción para consensuar un plan que nunca llegó. En cambio, ha puesto en marcha la construcción de viviendas de protección oficial, cuando lo que sobran en este país son, precisamente , viviendas. En total, un millón que, en muchos casos, hubieran podido reconvertirse en pisos subsidiados. Tampoco ha impulsado un verdadero plan de rehabilitación ni ha incentivado fiscalmente las reformas de pisos, con lo que hubiera podido mantener la actividad del sector y recolocar a muchos de los actuales parados.

La decisión de apostar fuerte por la inversión pública, con un presupuesto millonario, fue muy acertada, en línea con las recomendaciones del G-20. Pero la Administración, tanto la central como la autonómica, ha sido incapaz de desarrollar los proyectos de obra pública necesarios. Hasta junio, la licitación oficial estaba cerca de un 50% por debajo de la del año pasado en las mismas fechas. Igualmente, España puede perder más de 3.000 millones de euros de ayudas de la Unión Europea por el mismo motivo, falta de proyectos. Un ejemplo de ineficacia de la Administración que hace que miles de millones de euros descanse en los bancos mientras hay más de cuatro millones de parados en el país. Lo único que ha funcionado ha sido el Fondo de Inversión Local para financiar pequeñas obras municipales.

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