LA MAYOR TRAGEDIA DE LA HISTORIA DE ESPAÑA IVa

Dos nuevos Estados

Al final ganó la derecha, y, en mi opinión, fue debido a cuatro razones primordiales. Organizó su unidad política mejor que la izquierda. Recibió una ayuda exterior superior a la obtenida por sus rivales. En tercer lugar, ya que la guerra se planteó como una confrontación convencional entre dos ejercitos, el hecho de estar dirigida la derecha por los más destacados artífices militares de la victoria española en Marruecos representó un factor importante también. Finalmente, como toda guerra moderna, la civil fue un conflicto económico; una mejor administración de los recursos y unas ventajosas relaciones internacionales tuvieron que jugar, asimismo, un papel crucial.

Consideremos cada uno de estos factores por separado: el general Franco se sublevó en Las Palmas en julio, voló a Marruecos para confirmar la victoria rebelde y consiguió en los tres primeros meses de guerra no sólo el mando supremo del ejercito faccioso, sino también la jefatura de gobierno e incluso del Estado en lo que empezó a conocerse como (y así lo llamaremos en adelante) la Causa Nacional. Muchos de los que habían esperado conseguir con la guerra un régimen lisa y llanamente fascista, aceptaron, por convicción u oportunismo, ver a Franco como Caudillo, una versión española del Duce o del Führer, y, en consecuencia, construyeron una imagen adecuada mediante la propaganda. La gran masa de población civil que recibió con entusiasmo el alzamiento -la mayoría de clase media, aunque no todos lo eran- vio en Franco el salvador de la nación. Asimismo, los monárquicos, que esperaban una restauración, se tranquilizaron ante la falta de prisa que mostró Franco para decidir la futura forma del Estado y también por su conocida adhesión a Alfonso XII. Los políticos católicos, que a principios d los años treinta probaron suerte en el mar de la democracia, estaban encantados, en los último años de la década, de alcanzar el seguro puerto de la autocracia.

El ejercito respetaba a Franco como el valiente joven comandante, y siguió apoyándoles cuando el audaz oficial se transformó en un maduro jefe supremo prudente. Los escasos problemas políticos a que tuvo que hacer frente Franco en 1937, provocados por falangistas y carlistas, no fueron en realidad más que rizos en la superficie de un océano en calma. Durante la guerra civil, Franco estuvo rodeado de hombres tempestuosos: el belicoso Queipo, el excitable Millán Astray, el fanfarrón Varela, el contrarrevolucionario Yagüe, su apasionado cuñado Serrano Suñer, el falangista serio Hedilla, el nostálgico Fal Conde.

Por encima de todos ellos, Franco impuso su personalidad glacial. ¿Perdió la calma alguna vez? La mayor parte de la gente lo ha puesto en duda. Amparado por sus alianzas montó con éxito un Estado más simple y eficaz que aquel que no consiguió conquistar en el verano de 1936.

 

Introducción a la Guerra Civil Española.- Hugh Thomas Profesor de la Real Academia de Sandhurst y de la Universidad de Reading. Ediciones Urbión S.A. Libro I Tomo 1

Madrid-Londres 1980

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