LA MAYOR TRAGEDIA DE LA HISTORIA DE ESPAÑA IIb

Causas de una guerra fraticida

 

Los distintos aspectos internacionales del fascismo y del comunismo rondaban al país, y aunque en España los partidos que apoyaban formalmente estas tendencias eran reducidos, los grandes partidos de masas se vieron influenciados por los temblores políticos que sacudían al resto de Europa. El movimiento católico juvenil y los carlistas, por ejemplo, utilizaban un vocabulario -si bien no tenían un programa- que en muchos casos se parecía al fascismo. Del mismo modo, la izquierda y el Partido Socialista parecían estar más influidos por Lenin que por Pablo Iglesias. Algunos se negarán a admitir estas afirmaciones. No obstante esa parecía ser la situación, y en los momentos muy tensos la apariencia de las cosas es a menudo tan importante como las cosas mismas.

La guerra que estalló en España en 1936 fue, ante todo, una guerra española, y no podemos eludir esa realidad. Debemos recordar que la cultura política de la España contemporánea, desde 1808, había, por decirlo de algún modo, predispuesto a aquellos que dirigían la nación a principios del siglo XX a admitir que las contiendas internas constituían un componente más de la actividad política: tres guerras civiles (además de las de independencia en la América hispana) e innumerables manifestaciones de fuerza caracterizaron la vida política española a lo largo del siglo XIX. Se daba una sustancial diferencia, sin embargo, entre el siglo XX y lo acaecido en el siglo anterior. No era sólo que, paradojicamente, la nueva tecnología hace más salvaje la guerra moderna. La desemejanza radicaba fundamentalmente en que, aun cuando España tardó mucho tiempo en recuperarse de la guerra de la Independencia (y las dos guerras carlistas fueron en buena parte consecuencia de ello), a principios del siglo XX el país estaba indudablemente en vías de restablecerse de su prolongada decadencia.

Esta circunstancia era evidente en todos los ordenes, desde el arte a la situación económica. La pérdida del imperio en 1898 había actuado como un repique de alarma que despertó a los más destacados intelectuales de la nación, y estos, a su vez, estaban poniendo en pie a las masas. La tragedia española de 1936 -hay que reiterarlo una vez y otra-, no fue un desastre que marcara el ocaso de España. Al contrario, ocurrió en un momento en que la nación estaba viva de un modo como había tenido lugar desde los días de Cervantes y Velázquez. Ese renacimiento no sólo fue interrumpido por la guerra civil, sino que, en gran medida, ésta fue una consecuencia de aquél.

 

Introducción a la Guerra Civil Española.- Hugh Thomas Profesor de la Real Academia de Sandhurst y de la Universidad de Reading. Ediciones Urbión S.A. Libro I Tomo 1

Madrid-Londres 1980

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Una respuesta to “LA MAYOR TRAGEDIA DE LA HISTORIA DE ESPAÑA IIb”

  1. Francisco Tostón de la Calle Says:

    Hola, amigos. Aprovecho esta oportunidad para expresar mi opinión sobre un tema tan importante para cualquier español.
    Sé que las pasiones que despierta el tema, aunque suavizadas por el tiempo, son a veces de la misma índole que las de entonces. Se da todavía mucho odio y resentimiento, prejuicios y deformaciones que hacen difícil la discusión. Porque el tema no está cerrado; es discutible en muchos aspectos. Como lo es, desde luego, mi propia opinión. Tengo la convicción de que nuestra Guerra Civil fue la peor desgracia que nos pudo acontecer en el pasado siglo XX. Nadie pensaba entonces que hubiera de tener las consecuencias que tuvo, desde luego, sobre todo teniendo en cuenta que ya casi era una rutina hablar de golpe e incluso estaba reciente la fracasada intentona del general Sanjurjo en 1934. Solo un grupo de generales “africanos” (Mola, Cabanellas, Queipo de Llano y Franco), acostumbrados a la crueldad, a la falta de escrúpulos para eliminar salvajemente al contrario, y su idea de que los trabajadores y obreros españoles eran algo así como la hez y la escoria de la sociedad española, hicieron posible el desprósito, la aberración y el inmenso crimen de un levantamiento nacional cuyas consecuencias ni ellos mismo fueron capaces de prever.
    Pero es casi peor su actitud tras haber ganado la guerra. El odio, la represión, la venganza, la revancha más cruel y desalmada y, desde luego, la ausencia total de un espíritu cristiano, fueron el caldo de cultivo de una posguerra, llena de miseria, hambre e injusticia. Y mientras, Alemania, Francia, Inglaterra e Italia, especialmente, despegaban hacia el progreso, no solo por el Plan Marshall, sino por su espíritu democrático y organizado. Franco se aferró al poder hasta la muerte y satisfacer esta ambición fue lo único que realmente le interesó desde el principio.
    Y tan lamentable como el de los vencedores fue el ánimo de los jerarcas de la Iglesia católica. Siempre a la sombra del poder y del dinero. Hay que observar que muchos de los asesinatos de obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, se debieron a que, con sobrada razón, la gente sin cultura les veía como amigos y colaboradores de los ricos, en sus tremendas injusticias sociales. Detesto la violencia de todo tipo. Estas muertes no tienen justificación ninguna. Pero explican muchas cosas…
    De manera, pues, que estoy completamente de acuerdo con ustedes en que la Guerra Civil española fue la mayor tragedia de la historia de España.

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