LA NACIONALIDAD CATALANA Enric Prat de la Riba.

“Nosotros veíamos el espíritu nacional, el carácter nacional, el pensamiento nacional, veíamos el Derecho, veíamos la lengua; y de lengua, Derecho y organismo, de pensamiento y de carácter y espíritus nacionales, extraíamos la Nación, que es, una sociedad de gente que hablan una lengua propia y tienen un mismo espíritu que se manifiesta uno y característico por debajo de toda la vida colectiva. 

Y veíamos más: veíamos que Catalunya tenía una lengua, Derecho, arte propio, que tenía un espíritu nacional, un carácter nacional, un pensamiento nacional, Catalunya era pues, una nación.

Y el sentimiento de patria, vive en todos los catalanes, nos hace sentir que patria y nación eran lo mismo, y que Catalunya era nuestra nación, igual que nuestra patria.

Si ser patria, ser nación era tener una lengua, una concepción jurídica, un sentido del arte propio, si era tener espíritu, carácter, pensamiento nacional. la existencia de la nación o de la patria era un hecho natural como la existencia del hombre, independientemente de los derechos que le fueran de hecho reconocidos.

Siendo la nacionalidad una unidad de cultura, un alma colectiva, con un sentir, un pensamiento y un querer propios, cada nacionalidad ha de tener la facultad de acomodar su conducta colectiva, esto es, su política, el sentimiento de sus cosas, para su conocimiento, para su propio querer. Cada nacionalidad ha de tener su Estado.

El Estado, pues, viene a ser un organismo, como una parte viva de la nacionalidad, por eso no se puede pertenecer a dos nacionalidades diferentes, como un corazón no puede palpitar en dos cuerpos diferentes, como un mismo cerebro no puede servir de instrumento de la vida anímica a dos hombres diferentes.

A cada nación un Estado, esta es la fórmula sintética del nacionalismo político, este es el hecho jurídico que ha de corresponder al hecho social de la nacionalidad.

Consecuencia de toda la doctrina expuesta es la reivindicación de un Estado catalán, en unión federativa con los Estados de las otras nacionalidades de España. Del hecho de la nacionalidad catalana nace del derecho a la constitución de un Estado propio, de un Estado catalán. Del hecho de la actual unidad política de España, del hecho de la convivencia secular de diferentes pueblos, nace un elemento de unidad, de comunidad, que los pueblos unidos han de mantener y solidificar. De aquí el Estado compuesto.

Estos dos hechos primarios, fundamentales: el de la personalidad nacional de Catalunya, y el de la unidad de España, reforzados por dos leyes correlativas: la de libertad, que implica la autonomía y la espontaneidad social, la de la universalidad que lleva a la constitución de potencias mundiales, se resuelven con una fórmula de armonía, que es la Federación Española.

Así el nacionalismo catalán, que nunca ha estado o sido separatista, que siempre ha sentido intensamente, la unión y hermandad de las nacionalidades ibéricas dentro de la organización federativa, tiene una aspiración de un pueblo que, con conciencia de su derecho y de su fuerza, marcha, con paso seguro, por el camino de los grandes ideales progresistas de la humanidad.”

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