FEDERICO GARCÍA LORCA (Fuentevaqueros, Granada, 1898-Viznar, Granada, 1936)

El más conocido de los poetas españoles contemporáneos era hombre de fina sensibilidad, no sólo poética, sino también musical y pictórica, y persona de gran vitalidad, lleno de interés por la vida, aunque no exento de los temores y supersticiones tan propios del medio andaluz.

Hijo de un labrador acomodado y de una maestra, estudio Derecho en Granada, y en Madrid vivió en la Residencia de Estudiantes, creación de la Institución Libre de Enseñanza. Muy pronto se relacionó con las personalidades más destacadas de su tiempo, tanto en la literatura (Machado, Juan Ramón Jiménez, Guillén, Alberti, Cernuda), como en música (Falla), pintura (Dalí, Gregorio Prieto) política (Azaña, Fernando de los Ríos, José Antonio Primo de Rivera) o cine (Buñuel).

Su primer libro, Impresiones y paisajes, data de 1918, y su primer estreno teatral, en el Eslava de Madrid, El maleficio de la mariposa, fue en 1920, aunque el fracaso inicial no prefiguró los éxitos de Mariana Pineda (1927), Bodas de Sangre (1933) y Yerma (1934).

Sus contemporáneos resaltan unánimemente su sencillez, su carácter risueño y el gran atractivo de su personalidad para cuantos le conocieron, en los más diversos ambientes, lugares y situaciones. En 1929 y 1930 viajó por Europa y Estados Unidos. De este viaje nación uno de sus libros famosos, Poeta en Nueva York.

La personalidad de Lorca no se agota en su producción poética y dramática, sino que abarca muchas otras facetas, desde la instrumentación musical de sus poesías, hasta el dibujo y la coreografía. En 1931 creó un grupo de teatro, La Barraca, con el que al año siguiente llevó al teatro clásico español lo mismo a ciudades que a pueblos apartados, casi siempre en medios y ambientes populares.

Sin pertenecer a ninguna organización política, Garcia Lorca dejó bien claro, en repetidas ocasiones, sus inclinaciones sociales, que no pueden achacarse a esteticismo: “Yo siempre seré partidario de los que no tienen nada…”, declaraba en 1934 al diario madrileño La Voz.

El 17 de julio de 1936, García Lorca llegaba a Granada para estar con sus padres el día de su santo, el 18 de julio. Y allí en Granada, en su Granada, le sorprendió la sublevación militar. La ciudad estuvo aislada de Sevilla hasta el 18 del mes siguiente, García Lorca permaneció en una finca de sus padres, la Huerta de San Vicente, hasta el 8 de Agosto, en que se refugió en casa de la familia Rosales, falangistas de importancia en Granada. Allí fue detenido el día 16, en ausencia de los hermanos Rosales, por un ex diputado de la CEDA, Ramón Ruíz Alonso, y trasladado al Gobierno Civil, de donde probablemente fue sacado en la noche del 19 al 20, al parecer por orden del gobernador militar y jefe de las milicias falangistas, comandante José Valdés Guzmán, y trasladado a la Fuente Grande, en las inmediaciones del pueblo de Viznar, donde fue fusilado, según se cree junto con dos banderilleros granadinos y el maestro de un pueblo cercano.

Su asesinato ha pretendido ser explicado en función de las más peregrinas teorías, desde el supuesto caos de los primeros momentos a las inclinaciones homosexuales de Lorca, sin que esto último parezca tener ninguna relación con el hecho.

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