Archive for 27 septiembre 2008

ELS REBOMBORIS DEL PA (La revuelta del pan)

septiembre 27, 2008

Narración de los hechos en Barcelona según testimonio de varios testigos presenciales, recogido por Josep Fontana en la obra La fí de l’Antic Régim i la industrialització.

“El 28 de febrero de 1789, en Barcelona, se hicieron públicos, los nuevos precios del pan motivados por la escasez de trigo.

Considerando el pueblo que esos precios eran excesivos, a las siete de la tarde se amotinó una gran multitud. El movimiento lo iniciaron las mujeres y después de ellas participó todo el mundo. Los amotinados incendiaron el pastoim de la ciudad, las barracas en las que se vendía el pan en toda Barcelona, y se llevaron todo el pan que encontraron gritando ¡Fuera el hambre!.

Después se dirigieron al domicilio de los arrendatarios del pan. A uno no le causaron ningún daño aquella noche, pero al otro cuyo nombre era Torres, le derribaron la puerta y le quemaron los muebles y cuanto encontraron. No le quemaron la casa para no propagar el fuego a los edificios vecinos. Los amotinados gritaban “¡Viva el Rey y muera el general!”, refiriéndose al conde del Asalto, porque corría el rumor que negociaba con el pan.

Un fraile capuchino se enfrentó a los amotinados y empezó a exhortarles a la calma, pero nadie le hizo caso. El fraile se desnudó y se azotó delante de ellos, pero no consiguió apaciguarlos. Todos gritaban que no cejarían hasta quemar a Torres en persona, pero este consiguió huir por la azotea.

El primero de marzo, los amotinados se dirigieron al Pla de Palau, exigiendo que saliese el general. Acudió allí el señor obispo, y muchos nobles de Barcelona. Se asomaron a los balcones del Palacio y pidieron a los amotinados que expusieran sus demandas. A lo cual respondieron todos a una que querían el pan al precio del año anterior. Allí mismo se accedió a su reclamación, y el general, el obispo y el gobernador firmaron un documento con las disposiciones oportunas. No contentos con este logro, los alzados reclamaron la libertad de seis amotinados detenidos la tarde anterior. Un juez salió del palacio y, seguido de la turba, se dirigió a la cárcel y liberó a los seis presos.

Mientras tanto, el general mandó llamar a la tropa, formada en el Pla de Palau. donde había permanecido sin intervenir. Entonces, unos muchachos empezaron a tirarle piedras, algunas de las cuales mataron a un soldado a caballo y a un sargento. Entonces la caballería se lanzó contra los paisanos, con los sables desenvainados. La carga de la caballería produjo una gran confusión, con el resultado de un número elevado número de heridos. La multitud, para escapar de los soldados, se arrojaba por la murallla.

Muchas personas se rompieron brazos o piernas, y no pocas murieron a consecuencia de estos hechos, si bien no queda constancia de ello, porque fallecieron en sus casas.

El conocimiento de estos sucesos produjo una gran alteración en el pueblo. Un grupo de sediciosos se dirigió a la catedral a tocar somatén.

Como hallaron las puertas cerradas, derribaron la del lado de Santa Llúcia y otras, gritando, profiriendo blasfemias, sin respetar al obispo, a los señores y a otras personas honradas, tuteándolos y llamándolos brut, porc, lladre y dirigiéndoles otros improperios.

Semblava que lo món finia en aquella tarda.”

El levantamiento popular, duró dos días y la represión fue muy dura. Hubieron seis ejecutados, otros dicen que siete,  un centenar de deportados y muchos encarcelados.

Historia de Catalunya- Ediciones Primera Plana

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LA INTRANSIGENCIA DE MOLA

septiembre 23, 2008

El general Miaja, jefe de la primera brigada de infantería de Madrid, al que Martínez Barrio había nombrado ministro de la Guerra, y que era conocido como un bonachón militar republicano, telefoneó a Mola a Pamplona. Debió de serle difícil localizar a Mola, ya que éste pasó la mayor parte de la noche al teléfono, tratando de asegurarse de que sus oficiales rebeldes iban a desarrollar su plan tal y como estaba previsto. Después de un intercambio de cortesías, Mola anunció rotundamente que estaba a punto de levantarse contra el gobierno. Azaña telefoneó a Miguel Maura, que entonces estaba veraneando en La Granja, para pedirle que tomara parte en una nueva coalición. Maura se negó y dijo que era demasiado tarde. De todos modos, Largo Caballero se habría negado a apoyar un gobierno de centro. Prometió que, si se formaba un gobierno de este tipo, el “desencadenaría la revolución social”.

Poco después, Martínez Barrio telefoneó a Mola para ofrecerle un puesto en el gobierno, “El Frente Popular no puede mantener el orden-respondió Mola-, ustedes tienen sus seguidores y yo tengo los míos. Si yo acordase con usted una transacción, los dos habríamos traicionado nuestros ideales y nuestros hombres. Mereceríamos ambos que nos linchasen”. Después de discutir un poco más, Mola dijo: “Lo que usted propone ahora es imposible. Pamplona está llena de carlistas. Desde mi balcón, sólo puedo ver boinas rojas. Todo el mundo está dispuesto para la batalla, Si ahora digo a estos hombres que he llegado a un acuerdo con usted, la primera cabeza que caería sería la mía. Y a usted le ocurriría lo mismo en Madrid. Ninguno de nosotros puede controlar a sus masas.” Colgaron los teléfonos y empezó la guerra.

De manera que Mola fue en gran medida responsable del curso de los acontecimientos. Pero ¿cómo habría podido echarse atrás en el punto en que se encontraban las cosas? Si lo hubiera hecho, ¿no habría sido barrido por los carlistas? Al parecer, Mola se daba cuenta de que habría una guerra civil si fallaba el golpe, y Franco también. El vigor con que habló era la energía de un intelectual que veía venir una tormenta que había desencadenado él mismo. También fracaso una llamada similar de Martínez Barrio al general Cabanellas, a Zaragoza. Este general al grito de ¡viva la República! proclama la insurrección en Zaragoza.

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA   HUGH THOMAS

LA BATALLA DE BARCELONA (19 DE JULIO DE 1936)

septiembre 22, 2008

La máxima batalla del 19 de julio se libró en Barcelona, que hasta entonces había permanecida tranquila. La noche anterior, esta magnífica ciudad había creido enloquecer por los rumores. El general en jefe de la 4ª división, con base en Barcelona, Llano de la Encomienda, había advertido a sus oficiales que aunque apoyaba a Unión Repúblicana, caso de tener que elegir, prefería el comunismo al fascismo. Entre los que escucharon estas palabras estaban los oficiales que estaban comprometidos con el alzamiento planeado para el día siguiente, incluido el general de caballería Fernández Burriel, que había de tomar el mando hasta que llegara desde Mallorca el general Goded.

El plan consistía en hacer converger a las distintas guarniciones de la periferia de Barcelona, hasta llegar a la Plaza de Catalunya, suponía que una vez realizada la operación, la ciudad quedaría dominada.

Pero los conspiradores no habían tenido en cuenta la falta de entusiamo hacia el levantamiento de la guardia civil, los guardias de asalto, ni habían valorado el número ni el valor de los obreros anarquistas.

A última hora de la noche del 18 de julio, Companys se negó a dar “armas al pueblo”. Sin embargo la CNT, tomó por asalto varios depósitos de armas, incluido el viejo barco prisión Urugay, fondeado en el puerto y convocó una huelga general para el día siguiente y se preparó para la lucha. Así en un momento, los dirigentes anarquistas pasaron de ser perseguidos, a ser dirigentes de la Alianza Revolucionaria Antifascista.

Llano de la Encomienda, notificó a Companys de que las guarniciones estaban tranquilas. Pero el presidente no podía conciliar el sueño. A las dos de la madrugada, acompañado de Ventura Gassol, el poeta que era su consejero de cultura, salieron a pasear por las Ramblas. Companys, llevaba un sombre flexible con el ala caida sobre los ojos, y su acompañante su sombrero de ala ancha, que le daba un aspecto de violinista del siglo pasado.

La brillante alegría de una noche de sábado en la ciudad, fue dando lentamente paso a algo igualmente tradicional en la ciudad, a un amanecer revolucionario. De repente, las multitudes dejaron de parecer compuestas por personas despreocupadas que disfrutaban del fín de semana, para convertirse en grandes grupos de obreros armados, y, en los aparatos de radio. la música de baile dió paso a una serie de urgentes incitaciones a la acción. A las cuatro de la mañana, Companys, tuvo noticia que que tropas al mando del comandante López Amor, habían salido de los cuarteles de Pedralbes, al oeste de la ciudad, y se dirigían hacia la Plaza de Catalunya. Se había iniciado la guerra civil en Catalunya

Extraido de La guerra civil española – Hugh Thomas

LOS JOVENES ANTE EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA

septiembre 15, 2008

Los jóvenes ante el problema de la vivienda

Fecha Domingo, 10 dic 2006 a las 22:56:40
Tema Estamos de acuerdo con…

Forges en El País, 02.05.06:
“La nómina de mi padre en diciembre de 1979 era de 38.000 pesetas. Él trabajaba como peón en una obra. En ese mismo momento le ofrecieron comprar una casa. Le pedían un total de 500.000 pesetas por ella.

 

Decidió no arriesgar y continuar viviendo en régimen de alquiler, en unas condiciones muy buenas. Se trataba de una casa modesta pero muy bien ubicada, en pleno centro de un pueblo cercano a Barcelona.  

 

A los pocos meses mi padre y mi madre compraron un terreno en otro pueblo de la misma provincia y en menos de cinco años de esfuerzo ya habían levantado y pagado una vivienda de 120 m2. Han pasado 27 años. En 2006 y en el mismo pueblo donde viven, un piso modesto de 75 m2 a las afueras no se encuentra por menos de 35 millones de pesetas, y estoy siendo muy generoso.

En el año 1979 el coste de un piso era del orden de 14 mensualidades, de un peón de obra. 38.000 pts/mes x 14 meses = 532.000 Pts.  

El sueldo en 2006 de un universitario recién titulado en ingeniería informática sin experiencia profesional no llega a las 200.000 pesetas mensuales. 

En el año 2006 una vivienda modesta cuesta 175 mensualidades (¡¡¡14 anualidades!!!) de un ingeniero informático. 200.000 pts/mes x 175 meses = 35.000.000 pts. 

Las jóvenes de hoy necesitaríamos cobrar 2,5 millones de pesetas mensuales para estar en igualdad de condiciones con nuestros padres que compraron una vivienda a principios de los años 80. 2.500.000 pts/mes x 14 meses = 35.000.000 pts. 

Los pisos en el año 2006 deberían costar 2,8 millones de pesetas para que los jóvenes de hoy estemos en igualdad de condiciones con nuestros padres en 1979 200.000 pts/mes x 14 meses = 2.800.000 pts.  

No encuentro adjetivo alguno en el año 2006 para calificar lo que mi padre consideró arriesgado en 1979. 

Está claro que los pisos no van a pasar a costar de la noche a la mañana 30 veces menos, de 35 a 3 millones. 

También está claro que no voy a cobrar 2,5 millones de pesetas mensuales, por muy buen trabajo que encuentre y por muchos estudios que tenga. 

Lo primero que se le ocurre a uno es seguir viviendo en casa de sus padres y ahorrar el 100% del sueldo durante los próximos 14 años, para el año 2020 (yo rondaré ya los 40 años de edad) tendré el dinero suficiente para comprar una vivienda al coste del año 2006 pero, por supuesto, no al coste del año 2020. Evidentemente esta ocurrencia la desecha uno antes de hacer cualquier cálculo. 

Aunque un joven bienintencionado consiga ahorrar 2, 4 o 6 millones con mucho esfuerzo en pocos años, a día de hoy nunca podrán evitar lo siguiente: 

1) Pedir un préstamo al banco a 40 o 50 años (si consigues ahorrar 2, 4 o 6 millones puedes reducir el período a 35 – 45 años, pero 5 años no supone prácticamente nada cuando estamos hablando de medio siglo de pago). Te darás cuenta de que no vives en una democracia sino en una dictadura. El dictador no se llama Francisco Franco o Fidel Castro sino La Caixa, BSCH, Banco de Sabadell o, en general, ‘la banca’. Ni siquiera tendrás la libertad de decir lo que piensas a, por ejemplo, tu jefe, no vaya a ser que cierre el grifo y no puedas pagar al dictador. 

2) La otra solución es pagar un alquiler de por vida. En este caso el dictador se llamará Juan García, José Pérez o Pablo el arrendador. La situación no es distinta a 1). 

Después de esta reflexión ten la delicadeza de no decir a un joven que su problema es que no ahorra, eso fue válido para ti en 1979, incluso era valido para algunos jóvenes en 1999, pero no en 2006, en 2006 sólo consigues cargar con más impotencia, si cabe, al muchacho. 

El esfuerzo de nuestros padres, sin duda alguna admirable, no era estéril: podían obtener una vivienda de propiedad en un período de 5 años.  

El mismo esfuerzo realizado por nosotros, los hijos, sólo llega para quizá reducir en 5 años una hipoteca de medio siglo. 

La vivienda nunca fue un objeto para enriquecerse, sino para vivir Es de lo poco material que sí necesitamos. La ley del libre mercado puede establecer el precio de los televisores de plasma al precio que quiera… yo no los compraré… pero nunca tuvimos que permitir que esa misma ley fijara el precio de la vivienda, porque todos necesitamos vivir en una y no todos podemos pagarla. Los jóvenes, incluso aquellos que tenemos estudios superiores, no podemos competir”.

LA BATALLA DE LEPANTO Y CATALUNYA.

septiembre 12, 2008

Se estableció una coalición entre el Papa, el rey de España y la república de Venecia, y los turcos fueron completamente derrotados en Lepanto (el 7 de Octubre de 1571), Catalunya, que había comprendido la posible trascendencia de aquel supremo esfuerzo, había abocado todos sus recursos y todas las reservas de la gente de mar. “Es el último hecho naval en el que los catalanes tienen preponderancia”, se ha podido escribir.

Es catalán Lluis de Requesens, lugarteniente del generalísimo Juan de Austria (que era menor de edad) y verdadero dirigente de la flota, es catalán Joan de Cardona (del consejo privado de don Juan) que, con ocho galeras, avanza al descubierto, y entablada ya la lucha impide intrépidamente, con un gran peligro personal, el movimiento de dieciseís galeras turcas que intentaban atacar por el flanco, catalanes son Montserrat Guardiola, Ferrán Sanoquera, Enric de Cardona, Dimas de Boixadors, Miquel de Montcada (en cuyo tercio combatía Cervantes), Alexandre y Joan de Torrellas, Guillem de Sant Climent, y otros muchos que “sitúan muy alto, una vez más-y será la última-, el nombre de Catalunya en las aguas del golfo de Corinto que dos siglos antes, en tiempos de los ducados de Atenas y Neopatría, era un lago catalán”.

 

Ferran Soldevila

Història de Catalunya.

UNA PROVERBIAL LABORIOSIDAD

septiembre 10, 2008

Un ilustrado español Francisco Mariano Nifo, atribuye la prosperidad de Catalunya a la laboriosidad de los catalanes (texto reproducido por Josep Fontana en su obra La fi de l’Antic Règim i la industrialització).

Todos saben que el Principado de Catalunya no es de los más favorecidos por la naturaleza, ni el mejor, ni el más dilatado territorio de España. Antes al contrario, es corto y poco fértil su suelo.

Con todo esto, al parecer, estorbo para su felicidad, es la mejor y más rica porción de la Península, y también la más instruida, la que mejor asiste al pasajero y es donde reina más decoroso y regular el buen gusto, pues antes, comercio, agricultura y ciencias pueden servir de ejemplar a toda España.

No se duda que en tributos paga (aún fuera de las leyes de la proporción) más que cualquiera otra provincia, su territorio es áspero, montuoso, seco y poco fructífero, las gracias y privilegios no afilan el estímulo y, con todo, por un genio constante de aplicación, amor al trabajo y a la industria, ladeada de la ganancia, es la parte más rica de España.

¿Y en que consiste su felicidad?

En que se mueven los brazos y para pagar sus tributos se le niegan vergonzosos feudos a la vanidad y al ocio.

NOTAS DE VIDA COTIDIANA

septiembre 7, 2008

Las imágenes de estos primeros años del franquismo pasan, por una parte, por el silencio y el exilio, sobre las ejecuciones y los registros, y por otra por los cupones, las restricciones eléctricas, las colas, el mercado negro, el estraperlo, las procesiones y rosarios, los horarios de trabajo inhumanos, el barraquismo y la tuberculosis.

Imágenes, en resumen, de miedo y de hambre… imágenes también de luto y de camisas azules…, de uniformes militares y de sotanas… todo presidido por el “Partido Ünico” y por el “Sindicato”.

Es aleccionador recordar ahora aquella estructura vertical de toda clase poderes, civiles, militares y religiosos.

E insistir en una evidencia; muchos de los cargos del franquismo administrativo los ocuparon catalanes que se adaptaron sin vacilaciones al nuevo sistema y que años más tarde se volvieron a convertir, también sin vacilaciones, al catalanismo democrático. El oportunismo ha sido el motor de muchos sectores de la vida catalana.

La falta de productos alimentarios empujó hacia el sistema del “racionamiento”; los productos de primera necesidad-pan, aceite, azúcar, harina, etc.- se adquirían con cupones asignados a cada familia de acuerdo con el número de sus componentes. Ello llevaba a un tráfico ilegal y subterráneo, de cupones y “cartillas” (hecho al cual no eran ajenos los inspectores de abastos) y a una aceleración incontrolada del mercado negro, así como a un intercambio de cupones y productos.

Los que tenían vinculaciones con pueblos del interior de Catalunya, productores de aquellos alimentos que escaseaban en las ciudades, se las ingeniaban para penetrar en Barcelona sorteando controles y fielatos (burots). Muchos se enriquecieron, ¡y de que manera!, con los negocios que se hacían a escondidas.

Otro problema grave era la salud y la higiene. Tísicos y tuberculosos, así como enfermos por desnutrición, asolaban el panorama catalán de aquellos años; de la tuberculosis a la sarna, hasta la epidemia de tífus exantemático más conocido como “el piojo verde”.

Ignasi Riera: Opressió i resistència.

PARA EL OBRERO VIVIR ES NO MORIR…

septiembre 6, 2008

La otra cara de la moneda del desarrollo industrial fue el nacimiento del proletariado, la nueva clase social formada por los que no eran propietarios de los medios de producción y vendían su fuerza de trabajo a cambio de un salario. En estos años iniciales, las condiciones de trabajo dejaban mucho que desear. No había ni un atisbo de legislación social; ni seguros, ni subsidio de desmpleo, ni reglamentos de higiene y seguridad en el trabajo. Este solía desarrollarse en un ambiente malsano, y accidentes laborales se producían con excesiva frecuencia, que cuando no eran mortales, condenaban a sus víctimas a un futuro incierto, ya que no las protegía ningún seguro ni tenían derecho a percibir pensiones.

Las jornadas labotrales eran agotadoras. Según datos que aporta Josep M. Huertas Clavería, en las industrias textiles laneras de Sabadell se trabajaban doce horas, gracias a unos pactos que se habían establecido durante el Bienio Progresista (1854-1856), mientras que en la misma época, en las colonias industriales que se multiplicaban a lo largo del Ter, se trabajaban 13 horas diarias, y en las hilaturas y fábricas textiles de la comarca de Osona, 69 horas semanales: 12 horas de lunes a viernes y 9 horas los sábados. En otras fábricas las jornadas podían llegar a las 14, 15 o incluso 16 horas diarias. En todos los casos había un solo día de descanso semanal y no se daban vacaciones. De hecho, la jornada de ocho horas no se consiguió hasta bien entrado el siglo XX.

El trabajo, era además inestable, y el peligro de crisis constituía una realidad trágica para el obrero, porque dejar de trabajar suponía dejar de cobrar, sin posibilidad de recibir ningún subsidio.

Los sueldos eran muy bajos, de pura y simple subsistencia. La peor lacra la constituía, sin embargo, el trabajo de los niños, una realidad habitual a partir de los ocho años, con idénticas jornadas agotadoras que minaban sus organismos.

Durante el Bienio Progresista los empresarios consiguieron impedir la aprobación de una ley que preveía, como un gran avance, que entre los ocho y los diez años los niños solo trabajasen seis horas, y que entre los doce y los dieciocho la jornada fuese de diez horas. No hace falta decir que los niños cobraban mucho menos que los adultos. También huelga aclarar-porque es una realidad que se ha mantenido y se mantiene-que el sueldo de las mujeres era notablemente inferior al de los hombres aunque realizasen el mismo trabajo.

En estas condiciones, la esperanza de vida de quienes componían el proletariado era muy baja. Para decirlo en palabras del historiador Josep Fontana, “en aquella época la diferencia entre el patrono y sus obreros no solo se reflejaba en la posibilidad de obtener más goce de la vida, sino en la posibilidad de vivir el doble”.

En nombre del principio supremo de la libertad, se pretendía que obreros y empresarios eran libres de establecer y rescindir contratos. El empresario podía establecer las condiciones que considerase convenientes y el obrero era libre de aceptarlas o no. Es lo que expresa, en 1835, un documento de una organización patronal, la Comisión de Fábricas: “Que así como el operario es libre de dejar el telar siempre y cuando le convenga, lo sea asimismo el fabricante para despedirlo cuando convenga.” Ni que decir tiene que se trataba de una cínica falacía, porque el obrero no tenía otra alternativa que aceptar las condiciones que le imponía el empresario, si quería escapar del hambre y de la miseria.

Las condiciones de vida del proletariado, fuera de la fábrica, eran también muy precarias. Vivía en barrios suburbiales, en viviendas insalubres, mal ventiladas, sin las mínimas condiciones de habitabilidad. El analfabetismo y la incultura completaban este cuadro atroz, que era la vida diaria de una parte importante de la población catalana.

Una dieta alimentaria desequilibrada y escasa, en la que la carne era un lujo, provocaba desnutrición, y explica la trágica frecuencia con que el tifus y la tuberculosis hacían mella en los individuos más débiles.

Un obrero francés-porque esta situación no era privativa de Catalunya, sino característica de los primeros tiempos de la revolución industrial-expresó la triste condición del naciente proletariado con una frase sobrecogedora, pero real:

“Para el obrero, vivir es no morir…”

ESPAÑA ES UNA FEDERACIÓN

septiembre 4, 2008

“España es una federación de pueblos, de nacionalidades, de razas distintas, con distintas tradiciones, distintas costumbres y distintos idiomas. Cada región tiene su historia aparte, sus héroes particulares, su literatura, sus canciones populares, cada cual ha conservado códigos y tribunales distintos de los demás.

No se crea que las líneas de demarcación que las separan hayan nacido de la arbitrariedad, del capricho de un rey o de un conquistador, son la obra de la naturaleza, o mejor dicho de la Providencia, pues han resistido a los vanos esfuerzos intentados por los hombres para destruirlas.

Establecer la unidad de España es introducir la uniformidad y la igualdad de la miseria, de la ignorancia y del rebajamiento moral. Sus resultados, en el siglo pasado, fueron dejar a nuestros puertos sin marina, despoblados los campos y al país sin ejército, sin hacienda y sin justicia.

Pero España no había muerto, como lo creían los vecinos extranjeros, no era un cadáver, sino un hombre aún vigoroso, paralizado por la inacción. La guerra que nosotros llamamos Guerra de la Independencia, la guerra contra Napoleón, hizo resplandecer esta verdad. En esta lucha colosal sostenida contra el gran capitán, España ofrece un ejemplo de fuerza y de heroismo. Sin ejército, sin dinero, sin recursos, sin medios materiales de defensa, resistió, y a menudo con ventaja a las legiones mejor aguerridas y disciplinadas de Europa. Vuestros generales, como vuestros historiadores, han sabido hacer justicia a los heroicos esfuerzos de los defensores de Girona y de Zaragoza.

¿Quiere usted saber la causa de este prodigio, de esta súbita transformación de España?

Ocupado Madrid por las tropas francesas, así como varios puntos estratégicos de la Península española, no podían las provincias comunicarse fácilmente ni con el poder central, ni entre ellas mismas. Se constituyeron entonces de una manera independiente, creando juntas encargadas de velar sobre la administración, el armamento y la defensa de cada una de ellas.

Libre de la centralización, España recobró su natural energía y las otras virtudes que la habían caracterizado en otras épocas, recordando a Europa entera, por su valiente actitud, los antiguos tiempos de Sagunt y de Numancia…”

Fragmento de una carta de Joan Mañé i Flaquer publicada en Le Méssager du Midi el 1 de Agosto de 1855

CATALUNYA Y LOS CATALANES

septiembre 2, 2008

El cáracter independiente de los catalanes les hace naturalmente repugnante la soberbia y la dureza del que manda, pero en cambio cede fácilmente a la persuasión, reconoce su falta si la ha cometido y no se revela contra la ley que lo castiga a diez, mientras se irrita contra el capricho que lo castiga a uno. Con la razón todo, con la tiranía nada. Este es el lema del catalán.

La fuerza no le espanta, la dulzura le cautiva, la persuasión lo vence. La autoridad que se presente sola, mostrando con eso la confianza en su hidalguía, y hable tocando el resorte de la justicia, de la razón, del pundonor, hará más que la otra que se rodee de las armas y quiera imponer con gritos y amenazas.

Los alcaldes de barrio, los vecinos honrados han logrado en Barcelona lo que no hubiera conseguido un ejercito, y entre catalanes siempre sucederá lo mismo.

A hombres poco conocedores de nuestro país y de nuestra historia, y poco filósofos al mismo tiempo, hemos oido exclamar con una especie de coraje inexplicable: ¡Qué! ¿Acaso los catalanes no son como los demás españoles? Y han creido que esta pregunta no podía sino tener una contestación afirmativa. Nosotros nos atrevemos a responder a ella negativamente.

Los catalanes no son como los demás españoles, de la misma manera que los gallegos no son como los andaluces, los valencianos como los navarros, los aragoneses como los asturianos. ¿Pues que duda tiene que los catalanes no son como los demás españoles? Para no ver la diferencia entre los naturales de las diversas provincias de España, es preciso no conocer ninguna ni haber estado en ninguna. Esa pregunta sólo sería perdonable en un extranjero que ignorase absolutamente nuestra historia, pero en un español nos asombra haberla oído.

 

Joan Cortada – Catalunya y los catalanes- 1859